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¿Qué hacemos con los nutrientes en esta campaña fina 2026/27?
Como ha ocurrido en muchos años anteriores, la campaña de cosecha fina 2026/27 presenta desafíos a enfrentar y oportunidades a valorar. En todos los casos, deberíamos responder a esos desafíos y aprovechar las oportunidades, valiéndonos de la información y los conocimientos disponibles proporcionados a través de las evidencias científicas, es decir la información generada por INTA, universidades y asociaciones de profesionales y productores.
A la fecha, las condiciones generales para la fina son las siguientes:
Buena reserva de agua en los suelos en la mayoría de las áreas de siembra (Figura 1) y perspectivas de año climático favorable al trigo.
Precios elevados y dudas respecto a la disponibilidad de fertilizantes.
Incertidumbre en precios de grano a cosecha.

Figura 1. Agua en el suelo con respecto al máximo posible al 20 de abril de 2026. Fuente: SEPA, https://sepa.inta.gob.ar/productos/geosepa/agua_en_suelo/pj/
Los precios de fertilizantes se han incrementado sustancialmente en las últimas semanas como resultado del conflicto bélico en Medio Oriente. La evaluación de las relaciones insumo/producto a la fecha muestran incrementos respecto a años anteriores (Figura 2).

Figura 2. Relaciones de precios trigo/ N (nitrógeno como urea) (superior) y trigo/ P (fósforo como MAP) (inferior). Las estrellas muestran las relaciones estimadas a abril 2026 para trigo/N (verde) y trigo/P (rojo). Fuente: Fertilizar Asociación Civil). Las áreas sombreadas muestran las eficiencias de uso de N y P en ambientes deficientes en estos nutrientes, es decir cuántos kg de trigo se obtienen por kg de N o P aplicado.
Sin embargo, estas relaciones se encuentran aún por debajo de las respuestas generalmente observadas en suelos deficientes en nitrógeno (N), fósforo (P) o azufre (S) (Figura 3).

Figura 3. Eficiencias de uso de N, P y S aplicados en trigo en ambientes con deficiencias de estos nutrientes.
Herramientas disponibles para optimizar la producción y el resultado económico
El manejo de nutrientes en los cultivos debe optimizar la eficiencia y la efectividad de uso, tanto de las unidades de nutrientes del suelo, como de aquellas aplicadas vía fertilizantes. Los 4 Requisitos (4RS) para el manejo responsable de nutrientes incluyen decidir la fuente correcta aplicada a la dosis correcta en la forma y el momento correcto.
La fuente correcta: ¿Qué nutrientes necesita cada lote o ambiente?
La dosis correcta: ¿Debemos aplicar o es suficiente lo que tiene el suelo del lote/ambiente?
La forma correcta: ¿Qué tipo de aplicación me brindará más producción por unidad de nutriente aplicado?
El momento correcto: ¿Cuál es el momento óptimo de aplicación de cada nutriente necesario para cada lote/ambiente?
Siempre debe enfatizarse el uso de TODAS las herramientas disponibles para hacer un mejor y más eficiente uso de cada kg de nutriente disponible y cada kg de nutriente aplicado.
El diagnóstico es clave para definir qué nutrientes pueden ser deficientes y cuál es la dosis necesaria por aplicar.
Sin dudas, el muestreo y análisis de suelo es el puntapié inicial del diagnóstico, pero también se debe evaluar la condición del perfil del suelo (profundidad, compactación), la disponibilidad inicial de agua, la presencia de napas, la historia del lote/ambiente (rendimientos y fertilizaciones anteriores), el rendimiento alcanzable y el año climático.
En el caso de N, además de conocer la disponibilidad inicial del mismo, el monitoreo del estado nutricional del cultivo con sensores remotos y locales o imágenes satelitales con el uso de franjas de saturación permite complementar la evaluación de estatus nitrogenado del cultivo en estadios más avanzados.
¿Analizar suelos paga la inversión?
Un ejemplo para N en trigo
Situación: Cultivo de trigo con 100 kg N disponible a la siembra según análisis de N-nitrato de 0-60 cm y antecesor soja (aporte de 20 kg N), rendimiento esperado sin aplicación de N es de 4000 kg/ha.
A partir de Nutriencia (INTA Balcarce), si el rendimiento alcanzable del lote es 6000 kg/ha, se necesitarían aplicar 60 kg Nf/ha, o sea que incrementamos 2000 kg/ha, o 33 kg trigo por kg N. Para precios de urea de 1000 U$/t y de trigo a 200 U$/t, el costo del kg de N sería de 11 kg de trigo. El margen sería de unos 270 U$/ha (costo de urea de 130 U$/ha e ingreso de trigo de 400 U$/ha).
Considerando un costo de muestreo de 1.5 U$/ha y de análisis de 2 U$/ha (suponiendo U$100 para muestra de 50 has), el resultado económico seria de 266.5 U$/ha (270 U$/ha - 3.5 U$/ha). Es decir que, la práctica de muestreo y análisis de suelo sólo representa un 1.3% del margen extra, producto de la fertilización.
Si no se decide fertilizar al no analizar el suelo, se pierden esos 266.5 U$/ha.
Un ejemplo para P en trigo
Situación: Suelo con 8 ppm P Bray, según las curvas de calibración de rendimiento relativo vs. P Bray, el cultivo alcanzaría sólo el 70% de su potencial, un rendimiento de 4200 kg/ha.
Con análisis de suelo, la recomendación sería de 20 kg P/ha. Considerando un costo de muestreo de 1.5 U$/ha y de análisis de 2 U$/ha (suponiendo U$100 para muestra de 50 has) y a precios de MAP de 1100 U$/t y de trigo de 200 U$/t, el resultado económico sería así:
Costo = (20 kg P/ha * 4.9 U$/kg P) + 3.5 U$/ha = 101.5 U$/ha
Ingreso = 1800 kg trigo/ha * 0.2 U$/kg trigo = 360 U$/ha
Margen = 360 U$/ha - 101.5 U$/ha = 258.5 U$/ha
En este caso, la práctica de muestreo y análisis de suelo sólo representa un 1% del margen extra, producto de la fertilización.
Si no se decide fertilizar al no analizar el suelo, se pierden esos 258.5 U$/ha.
En cuanto a fuentes, se debe evaluar la concentración y la disponibilidad de nutrientes, y analizar los costos por unidad de nutriente. Deben considerarse todas las fuentes, ya sea fertilizantes convencionales como los especiales y las fuentes alternativas como compost, estiércol, efluentes y otros. Todos los productos pueden ofrecer nutrientes adicionales que pueden ser útiles según la situación de cada lote o ambiente dentro del lote. Por ejemplo, fuentes fosfatadas pueden incluir azufre o micronutrientes.
El momento de aplicación varía según la dinámica de absorción del nutriente por el cultivo, la dinámica de abastecimiento por el suelo y de liberación de la fuente aplicada, los momentos de riesgo de pérdidas y la logística de las operaciones en el campo.
La forma de aplicación debe reconocer los patrones de distribución de raíces y las reacciones químicas del suelo y manejar la variabilidad espacial.
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