El análisis de suelo es el punto de partida
La información sobre la fertilidad del suelo es el primer paso para planificar una estrategia de fertilización eficiente. Fertilizar sin un plan suele ser costoso e ineficiente. En este sentido, el análisis de suelo permite conocer la disponibilidad de nutrientes y, en función de la producción de forraje planificada, elaborar un diagnóstico nutricional para responder preguntas fundamentales de manejo:
¿Existe una deficiencia nutricional en el lote?
¿Qué nutrientes conviene aplicar?
¿En qué dosis?
¿En qué momento realizar la fertilización?
Cuando las decisiones de manejo se basan en análisis de suelo, es posible ajustar las recomendaciones a cada ambiente productivo (suelo - clima - recurso forrajero), optimizando el uso de fertilizantes y mejorando la eficiencia económica del sistema.
¿Cuándo conviene realizar análisis de suelo?
El análisis de suelo es una herramienta de diagnóstico que debería utilizarse de manera periódica.
Se recomienda especialmente:
Antes de implantar una pastura o verdeo
Para planificar la fertilización anual
Cuando se detectan disminuciones en la producción de pasto
Para monitorear la evolución de la fertilidad del suelo en el tiempo
Contar con información actualizada sobre el estado nutricional del suelo permite tomar decisiones de manejo más precisas.
La respuesta al fertilizante varía según la especie y el momento de aplicación:
Fósforo (P): Tiene un marcado "efecto residual". En pasturas perennes, la respuesta debe evaluarse de forma acumulada (más de un año). Una aplicación a la siembra puede generar beneficios productivos durante varios ciclos. Analizando económicamente la respuesta a P en el primer año en suelos deficientes, el retorno a la inversión puede llegar a ser del 245%, considerando respuestas de 100 kg MS por kg de P aplicado y precios de 900 U$/t FMA y 2.8 U$/kg carne.
Nitrógeno (N): Su efecto se verifica en la estación de crecimiento actual. La fertilización nitrogenada a la salida del invierno tiene un impacto estratégico, con temperaturas medias de 10 a 20ºC y buena humedad, las respuestas pueden ser de 15 a 30 kg MS por cada kg de N aplicado. Un rápido análisis económico indica que si cada kg de N aplicado produce 1 kg de carne, a precios actuales de 800 U$/t de urea y 2.8 U$/kg carne, el retorno a la inversión sería del 160%.
¿Como realizar el muestreo?
Se recomienda realizar al momento de la siembra muestreos superficiales (0-20 cm) para analizar principalmente P, N-nitrato y también S-sulfato en zonas con probables deficiencias o en pasturas con presencia de leguminosas. Además, se puede complementar el análisis superficial con la determinación de parámetros de calidad de suelo como materia orgánica y N mineralizable. También recomendamos tomar muestras subsuperficiales (20-40 cm) para los nutrientes móviles (N-nitrato y S-sulfato). Para pasturas perennes se deben realizar los mismos análisis al momento de su implantación, mientras que en los años posteriores es recomendable monitorear la disponibilidad de P (generalmente en otoño). Respecto a N, la disponibilidad del mismo suele ser baja en pasturas implantadas debido a que los factores que controlan el aporte de nitrógeno por mineralización son los mismos que afectan las tasas de crecimiento y el consumo de N de las pasturas, por lo cual no resulta de utilidad estimar los niveles de nitrato en suelo excepto bajo condiciones particulares como pueden ser una prolongada sequía ó en el periodo estival.
Sistemas productivos más eficientes
Cuando se corrigen las limitaciones nutricionales del suelo y se mejora el manejo del sistema forrajero, los resultados suelen ser evidentes: aumenta la producción de pasto. Sin embargo, para que el agregado de nutrientes se traduzca en mayor producción ganadera es necesario acompañarlo con una adecuada planificación del pastoreo y del uso del pasto producido. Producir más forraje no sirve de nada si no se traduce en carne o leche. La fertilización debe ir acompañada de un ajuste en la carga animal o el uso de reservas. El uso inadecuado del forraje producido es una de las principales causas de que la fertilización no parezca rentable.
Por lo tanto, una mayor producción de forraje permite incrementar la disponibilidad de alimento para los animales, mejorar la planificación del pastoreo y aumentar la productividad. Pero, además, cubiertas forrajeras mejor nutridas contribuyen a mejorar la salud del suelo (control de la erosión, aporte de materia orgánica, etc.).
Por esto, cuando se combinan diagnóstico de suelo, fertilización estratégica y manejo eficiente del pasto, es posible reducir la brecha entre el potencial productivo de las pasturas y lo que realmente se produce en el campo.
En este sentido, la nutrición mineral de las especies forrajeras debe ser considerada como una herramienta central para lograr sistemas ganaderos más productivos, eficientes y sustentables.
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